¿No me vas a escribir? Es todo tan efímero, tan mentiroso, siempre con demoras. Me enoja, me aburre, me desgana. En serio, ¿no vas a escribirme? Qué impacto vertiginoso podría llegar a ser la hoja en blanco, el desafío nulo y una carta nunca redactada. Estoy esperando que me escribas. No confío más -pero nunca jamás de los jamases- en el "después" o "un día". Tiene que ser ahora.
0 yuxtaposiciones de ideas:
Publicar un comentario en la entrada