Gracias, flaco, probablemente no nos crucemos nunca más pero estoy segura de que no me voy a olvidar de tu cara así como vos no te vas a olvidar de mi expresión, de mi angustia, de mi inutilidad llevada al extremo de la frustración plasmada en llanto. Utilizar el participio "atrapada" no fue premeditado pero fue certero, muy certero; será que el inconsciente afloró con todas sus fuerzas para darme a entender que no soy de acero, que tengo límites (¿soñaré extraño hoy? ¿Rebuscado, quizás?). La perfección no es una de mis virtudes: perdón por ser incompleta, inservible, apática, egoísta. Gracias, flaco, en serio. Por meterle onda a la tarde. Por haberme recibido de vuelta de un viaje en el que me perdí -de manera literal y figurada, qué locura, qué alegoría INCREIBLE, cuánto simbolismo, mucha semiótica, demasiada decodificación y resignificación propiamente dicha de una situación verídica y real, no buscada, no escrita, no novelada, no pensada, no ficticia. Sería una perlita de la literatura de haber venido por esos lados. Tan metafórico...
Gracias, flaco, me cambiaste el día.
-muy freakymente demencial-
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