Extraño ese octubre, en donde éramos pocos pero nos conocíamos bien.
Todavía no había guadañas ardientes ni miradas viscosas ni espectros sedientos de poder.
Éramos menos, sí, pero nos conocíamos y entendíamos y había un sentimiento (de compañerismo) unívoco; podíamos mirarnos a los ojos sin desconfiar del interlocutor.
Eran relaciones sanas, fructíferas y puras, que tiraban para adelante y yendo siempre por el mismo camino.
0 yuxtaposiciones de ideas:
Publicar un comentario en la entrada